Hablamos largo y tendido. La necesitaba como el comer.

Al calor del hogar familiar

(Capítulo 4)

Por: Patricia Bermejo

Cáceres, España

Es 21 de diciembre, las voces de los niños de San Ildefonso anuncian que ha comenzado la época navideña. Por suerte disfruto de quince días de vacaciones con mi pareja en un entorno envidiable.

Hemos reservado una casita rural a las afueras de Málaga. Sin duda el lugar perfecto para desconectar de todo.

Hace tiempo que odio esta época. Me produce tristeza, nostalgia…De hecho, desde que rompí la relación con mis padres no he vuelto a celebrarla. Los adornos, los villancicos y los belenes, me producen urticaria.

Recuerdo perfectamente aquel maldito día en el que sin despeinarse me dijeron: “fuera de nuestra casa, no queremos un hijo así”. De esto hace ya más de 5 años.

Tras ver la lotería y comprobar que un año más no nos ha tocado un duro, nos vamos a dar una vuelta por el centro de la capital. Mientras estamos tomando un café cerca de la calle Larios, el teléfono suena insistentemente. “¿Quién llama a estas horas?”

No doy crédito a lo que ven mis ojos. Tengo que mirar varias veces a la pantalla para comprobar que no estoy desvariando. ¡Es mi madre! La verdad es que no sé si cogérselo. Ahora vivo muy tranquilo sin ellos y no me apetece nada remover todo el pasado.

Tiemblo como un flan. Pero Hugo no tarda en acudir a mis brazos para para tranquilizarme. Con lo a gusto que estaba yo… Además, esta llamada me da mala espina.

Finalmente opto por contestar. Después de todo lo que llevo luchado, no puedo tirar la toalla ahora.

De repente mi madre grita: “Mario ¿eres tú?” “Hijo, responde por favor”

Me da un vuelco el corazón. En el fondo la he echado muchísimo de menos. Me ha hecho mucha falta en los momentos donde peor lo he pasado. De mi boca sale un tímido: “Mamá, soy yo”

Hablamos largo y tendido. La necesitaba como el comer. Me cuenta que mi padre está muy enfermo y que le ha pedido que me llamase para despedirse de mí.

Al principio soy reacio a que me hable sobre él e incluso pienso que el karma le ha devuelto todo el daño que me hizo. Pero a pesar de todo, accedo a visitarlos.

Al día siguiente y muy a mi pesar ponemos rumbo a Sevilla. El recibimiento no es nada cálido porque yo no estoy demasiado receptivo. Me siento bastante extraño, es como si estuviera reviviendo mi infancia.

Pasamos las Navidades con ellos, haciendo de tripas corazón. Mi madre me gana con su amor y apoyo incondicional. Sé de sobra que a ella le comió el coco mi padre. Pero sin embargo él sigue en sus trece. Dice que ser gay es una enfermedad y que necesito que me vea un especialista. “Genio y figura hasta la sepultura”.

A los pocos días mi padre dejo este mundo. Se fue con la tranquilidad de haber hecho las paces conmigo, aunque sin aceptar mi orientación sexual.

Yo por mi parte tengo la conciencia muy tranquila y estoy feliz por haber recuperado a mi madre.

Esto me da un impulso enorme para lo que me viene.

Por: Patricia Bermejo

Cáceres, España

  • Marketing online | IAB Spain2019 – 2019
  • Master’s degree, SEO | Desarrollo Seo2018 – 2019
  • Master’s degree, Community management | Fundación Uned2016 – 2016
  • Tourism | Salamanca Tourism School1996 – 1999

https://www.linkedin.com/in/patrybermejo/

Producción: Eugenio Zorrilla.

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