nuestras acciones son trascendentales en este paso

Más allá del Covid-19

Por: Andrius La Rotta Esquivel

Bogota, Colombia 

El mundo está afrontando una de las mayores pandemias a las que se ha podido enfrentar la humanidad. Sin embargo, si nos ponemos a pensar, nos damos cuenta que a pesar de vivir en una era en donde se han creado increíbles avances tecnológicos, todavía somos insignificantes frente a la madre naturaleza. Pueda que sea un huracán, un terremoto, o un virus, como esta pandemia que crece a un nivel exponencial (Covid-19), la cual lamentablemente ya ha desterrado a muchas vidas de nuestro planeta.  

Somos energía, somos partes de un todo, y algo que afecta a otros lugares, que pueden parecer tan remotos, en algún momento también nos afectará.

El posible origen de virus

Los científicos todavía buscan la causa de donde pudo originarse el coronavirus, una afección respiratoria que se propaga fácilmente de persona a persona. Se cree, según un estudio realizado en China, que los pangolines (un tipo de oso hormiguero), animal en peligro de extinción, son el vínculo más probable entre el coronavirus, los murciélagos y los humanos.

De hecho, Universidad de Agricultura del Sur de China, encontró que una secuencia genética del virus de los pangolines, era un 99% idéntica al coronavirus que actualmente ha infectado a miles de personas en todo el mundo. No obstante, no son la principal fuente de la epidemia.

No es una sorpresa que este virus haya sido transmitido por los murciélagos, debido a que se cree que estos han sido responsables de virus como el Ébola, y otros tipos de coronavirus como el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) y el MERS (Síndrome Respiratorio del Medio Oriente).

Los murciélagos, son los únicos mamíferos que tienen la capacidad de volar, con un sistema inmune único que les permite albergar innumerables virus. Además, al volar, su cuerpo se enfrenta a cambios drásticos de temperatura, alcanzando niveles de fiebre, un mecanismo inmunológico que les permite tolerar los virus.

Según estudios, se cree que estos virus no han sido transmitidos directamente por estos mamíferos, sino que por lo general, hay un animal intermediario que es el que facilita la propagación.

Un momento de reflexión

Pero más allá, de la causa que originó el Covid-19, debemos hacer un análisis, de nuestro comportamiento con los animales y del entorno en el que vivimos. ¿Realmente hemos respetado la vida de otros seres que comparten su espacio con nosotros en este planeta?

Nos alarmamos al escuchar las noticias y ver miles de casos, en donde se ha propagado el virus, como en China, que fue el primer país en batallar contra la pandemia, seguido de países que se han visto seriamente afectados como Italia, Estados Unidos, España, Alemania e Irán, entre otros.  

Cifras alarmantes y que realmente, pareciera que estuviéramos viendo una película surrealista en la que ahora, nosotros mismos somos los protagonistas. Una película en la que el virus detiene nuestras vidas, nos mantiene encerrados e incluso hace que dejemos a un lado nuestras labores cotidianas.

En contraste, podemos ver como los animales recuperan su espacio en el planeta, ahora pasean libres por las calles de diferentes ciudades y la atmósfera parece tener un respiro, a medida que la contaminación poco a poco va disminuyendo. Los ríos, arroyos parecieran más limpios, como si por fin, estuvieran teniendo tan anhelada tranquilidad.

Solo nos resta pensar en la gran reflexión ¿Será que el planeta tierra nos está reclamando por tanto daño causado? ¿Y tal vez tiene su propio mecanismo natural de defenderse y recuperarse?

Muchas teorías se podrían presentar, ideologías o incluso basarnos en la simbología de la religión. Como, por ejemplo, que vivimos en un mundo superpoblado que necesita disminuir, que estamos enfrentando una especie de guerra biológica o que el apocalipsis ha llegado.

Un futuro esperanzador

Lo único cierto, es que estamos pasando por un momento crítico, de reflexión, para que replanteemos nuestras vidas, valoremos la compañía de nuestros seres queridos, nos reencontremos con nuestro ser interior y seamos conscientes de que nuestras acciones, pueden influir seriamente en todo nuestro entorno.

La vida es un viaje de constantes cambios y retos. El ser humano en toda su existencia ha tenido que afrontar muchas dificultades, como epidemias que dejaron huellas imborrables en el pasado y que algunos lograron superar.

No obstante, hemos seguido adelante, continuando con nuestra razón de vivir. Pero debemos entender que, si superamos toda esta adversidad, claramente aprenderemos de ella, una enseñanza en cuanto a nuestro trato con el planeta, ya que nuestras acciones son trascendentales en este paso por la tierra.

Somos un todo, una gran familia y ahora más que nunca es el momento de ser solidarios con nuestro prójimo. Así, cuando en un futuro miremos hacia nuestro pasado, daremos las gracias por nuestra existencia, por seguir siendo parte de este grandioso planeta y por continuar en este maravilloso camino lleno de aprendizaje y sabiduría, que es la vida. 

Por: Andrius La Rotta Esquivel

Bogota, Colombia 

Escritor y artista visual de Bogotá, Colombia, que se ha destacado por su creatividad y excelente trabajo a nivel internacional. Aunque estudió Ingeniería de petróleos, desde sus primeros años siempre tuvo curiosidad por las artes, explorando el dibujo, la pintura y más tarde la escritura, la fotografía y el arte digital.

Instagram: @andriuslarotta

An Artist with a keen eye and an exquisite imagination.

Andrius La Rotta Esquivel

Producción: Eugenio Zorrilla.

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