la situación podría tornarse algo diferente, incluso ir más allá del ámbito profesional.

Aventuras legales – Un caso sin resolver II

Por: Andrius La Rotta Esquivel

Bogota, Colombia 

Los días, las semanas pasaban. De cierto modo Sofía estaba en un dilema, quería darse un espacio para analizar y entender lo que le había pasado aquella noche en el café. Sabía que si contactaba de nuevo a su cliente, Antonio, la situación podría tornarse algo diferente, incluso ir más allá del ámbito profesional.

  • ¿Con el señor Antonio?
  • Sí, efectivamente, con él.
  • Habla con la abogada Sofía, discúlpeme, pero no puedo continuar con su caso.
  • ¿Cómo así?, ¿pasó algo?
  • Lo siento, que   un buen día.

Mariana, había sido la mejor amiga de Sofía, durante casi toda la vida. Entre ellas, tenían formas de ser casi opuestas, pero que se complementaban muy bien. Mariana, tenía una personalidad peculiar y su aspecto físico, de ojos azules, rubia, delgada, era una belleza algo exótica, pero cautivante. Tenía una manera muy diferente de ver la vida, aunque compartiera el mismo tipo de profesión con su amiga.

  • Qué pena, llegar aquí a su oficina sin cita previa. Pero abogada no entiendo, ¿qué fue lo que sucedió?
  • Señor Antonio, actualmente, tengo muchos casos que resolver, así que por ahora no puedo hacerme cargo del suyo.
  • ¿Qué le parece si le pago el doble de lo que normalmente acostumbra a cobrar?
  • Lo siento. Pero no todo se puede comprar con dinero.
  • Discúlpeme, tiene razón, ¿será que me puedo reivindicar, con la cena que habíamos dejado pendiente? 
  • Lo pensaré.
  • Esperaré su llamada.

Sofía estaba dispuesta a dejar todo así, dejar en el olvido aquel momento de confusión que pudo haber tenido, sin embargo, nunca imaginó que aquel día, en el cual repentinamente llegó Antonio a su oficina, la confundiera de nuevo y le diera un giro inesperado a su decisión.

  • Hola Antonio, acepto la invitación a cenar. ¿Dónde nos encontramos?
  • No se preocupe, ya paso y la recojo.

Antonio era un hombre conservador, no había tenido muchas mujeres a lo largo de su vida y desde muy joven estaba acostumbrado a trabajar. Se había casado a muy temprana edad con su esposa, al poco tiempo del nacimiento de su primera hija. Tanto él como su esposa habían tenido una vida muy tradicional, dedicada al trabajo y al cuidado de sus hijos. Aunque como pareja se amaban profundamente, sus vidas sexuales eran rutinarias, carecían de picardía y simplemente aquella intensa fogosidad era algo de un pasado.

Mariana siempre había tenido esa personalidad extrovertida e irreverente que le daba un respiro a la forma de ser de Sofía. Fines de semana, cargados de fiestas, relaciones eventuales, mezcladas con sustancias alucinógenas, le daban emoción a un estilo de ser sosegado.

No obstante, Sofía estaba en un punto de su vida, en el que finalmente quería tener tan anhelada estabilidad, con una persona que la complementara y que eventualmente le diera la oportunidad de formar una añorada familia.

  • Hola, Antonio, le presento a Mariana.
  • Que sorpresa, no pensé que tuviera compañía.
  • ¿Le molesta si vamos todos a cenar?
  • Por mí, no hay ningún problema.

Entre risas, copas y anécdotas, la noche poco a poco los acogía. El tiempo una vez más, parecía detenerse frente a ellos mientras cenaban. La tranquila personalidad de Antonio, era una sorpresa para Sofía y Mariana, quienes estaban acostumbradas a un ritmo de vida más agitado e incluso desenfrenado. Además de ser una sorpresa, ya que no podían creer que estaba casado y que tenía hijos.

  • ¿No le intimida estar enfrente de dos abogadas? –decía Mariana con un toque seductor. Fácilmente podría verse involucrado en un caso legal.
  • Sinceramente, con los problemas que tengo ahorita, pienso que son suficientes. Pero sí, además que nunca me imaginé que la abogada trajera con ella tan grata compañía.
  • Su familia debe estar muy preocupada por su ausencia – decía Sofía en forma de sarcasmo.
  • Lo sé, de hecho, ha sido una velada espectacular y fue un placer haber compartido con ustedes.
  • Que lastima, porque pensaba invitarlos a mi apartamento a que tomáramos otro par de copas. – decía Mariana de manera burlona.
  • Tal vez en otra ocasión. Buena noche.

En el regreso a casa, Antonio sabía que no estaba actuando bien. Era una situación nueva para él, aunque le causaba mucha curiosidad y le ofrecía vivir nuevas experiencias en un mundo totalmente diferente al que estaba acostumbrado. Realmente podía empeorar su situación actual. Pensaba en su familia, su esposa, sus hijos. Y de cierto modo, se sentía culpable por haber ido a buscar a la abogada en la oficina. Tenía muchas cosas que meditar y por ahora, lo mejor que podía hacer era enfocarse en cómo solucionar sus problemas económicos.

  • Sofía no me habías contado, acerca de tu nuevo amante.
  • ¿Amante? Si es un cliente que conocí hace poco.
  • Bueno, pues no está nada mal. Yo de ti lo invitaba a la fiesta que voy a organizar a final de mes.
  • Gracias por tu consejo Mariana, pero yo no me involucro con hombres casados y menos con hijos.

Por: Andrius La Rotta Esquivel

Bogota, Colombia 

Escritor y artista visual de Bogotá, Colombia, que se ha destacado por su creatividad y excelente trabajo a nivel internacional. Aunque estudió Ingeniería de petróleos, desde sus primeros años siempre tuvo curiosidad por las artes, explorando el dibujo, la pintura y más tarde la escritura, la fotografía y el arte digital.

Instagram: @andriuslarotta

An Artist with a keen eye and an exquisite imagination.

Andrius La Rotta Esquivel

Producción: Eugenio Zorrilla.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s