Antonio quería ver una vez más a Sofía, y de cierto modo tener aquel escape al encierro,

Aventuras legales – Un caso sin resolver III

Después de meditarlo varias veces, Sofía decide invitar a Antonio a la fiesta de Mariana. A pesar de saber que era un hombre comprometido, quería darse la oportunidad de conocerlo un poco más.

La fiesta se llevó a cabo en la casa de Mariana, un lugar peculiar, rodeado de arte, música exótica pero cautivante, cócteles y con comensales con profesiones de todo tipo. Algunos de ellos, clientes que alguna vez compartieron sus casos con las abogadas y que con el pasar del tiempo generaron empatía formando una estrecha amistad.

En un principio, Antonio no estaba seguro de ir, no estaba acostumbrado a beber y mucho menos era una persona de fiestas. Ya había pasado casi un mes desde la última vez que habían cenado y Antonio quería ver una vez más a Sofía, y de cierto modo tener aquel escape al encierro, disolución y monotonía que su vida le generaba. Además, que la convivencia con su esposa se hacía insoportable.

  • Hola Antonio, me alegra verte de nuevo. Sinceramente, no pensé que vinieras. – Saluda Mariana con una copa en la mano.
  • Es cierto, tampoco lo creo. Solo pasé un momento para saludar a Sofía, estos ambientes no son para mí.
  • Tranquilo, está en su casa. Sofía no demora en llegar. 

Antonio estaba impaciente e inconforme, no podía creer que se encontrara en este tipo de ambientes. No obstante, una vez llegó Sofía, todo tuvo sentido de nuevo.

  • Que grato verla de nuevo abogada. Ya que no quiso continuar con mi caso, pensé que no nos volveríamos a encontrar. – Dice Antonio alegremente.
  • Bueno, esta vida está llena de sorpresas. También me sorprende que aceptara mi invitación.
  • He estado un poco estresado, así que decidí darme la oportunidad de explorar otros lugares y por supuesto quería volverla a ver.

La noche los acogió, el ambiente, la música, las bebidas. Poco a poco, empezaron a dejar las etiquetas y el formalismo a un lado. Sus miradas y sus labios parecían perderse entre sí mismos, mientras bailaban.  

  • Pero que bien se ven – Dice Mariana, con una sonrisa, abrazando a Sofía.
  • No exageres, solo nos estamos dejando llevar por esta encantadora velada– Sonríe Sofía
  • Ya sabes que esta es tu casa. Y las habitaciones están a tu disposición – Susurra Mariana en el oído de Sofía.
  • Lees mis pensamientos.

La noche avanzaba en medio de risas y bebidas. Era inevitable, se deseaban, querían sellar y hacer eterno aquel momento. Así que apresuradamente deciden ir a una de las habitaciones de Mariana, en donde sus besos, caricias y el roce de su piel se hacían más intensos. Sus respiraciones eran cada vez más intensas y desbordadas.  En aquel momento era cuando realmente se daban cuenta de que la espera y el instinto que habían experimentado, ahora cobraba vida y sentido. Mientras sus cuerpos desnudos pactaban aquel encuentro.

  • ¿Sofía alguna vez has pensado en dejar todo y empezar una nueva vida en otro lugar? – Dice Antonio mientras abraza y acaricia a Sofía.
  • Muchas veces, pero no sería capaz de abandonar la vida que llevo aquí. Además, tendría que dejar todos los casos de mis clientes y ¿en qué trabajaría? Y tú Antonio. ¿Dejarías a tu familia?
  • Mis hijos ya están grandes y la situación con mi esposa no va muy bien. A veces añoro la posibilidad de iniciar todo de nuevo, desde cero. Sabes ¿Y si nos vamos a vivir juntos, a un lugar desconocido?
  • Hazme el amor una vez más y déjame pensarlo.

Aquella noche en medio de la pasión y el amor que se expresaron, Sofía había aceptado la propuesta de Antonio. Por lo tanto, deciden buscar el lugar perfecto en donde podrían olvidar sus pasados, para darse la oportunidad de comenzar una nueva vida.

Antonio estaba muy emocionado, por lo que decide comprar los tiquetes de avión y vender lo poco que le quedaba de sus negocios.

  • ¿Quee? ¿Te vas a vivir a otro país con alguien que acabas de conocer? ¿Estás segura? – Decía Mariana angustiada
  • Hace mucho tiempo que no me sentía tan cómoda con un hombre.
  • Yo te conozco, es solo un capricho.

El día finalmente había llegado. Sofía y Antonio habían quedado de encontrarse un martes en la mañana, para tomar sus vuelos. Antonio había llegado una hora antes para realizar el respectivo check-in, sin embargo, Sofía no aparecía por ningún lugar, cada minuto que pasaba, era una eternidad y la ansiedad se incrementaba.

“¿Qué pasaría con Sofía? Ya debería estar aquí” – Se preguntaba Antonio, con mucho nerviosismo.

El tiempo pasaba, y solo quedaba media hora para el abordaje y todavía no había rastros de Sofía. Entonces en aquel momento recibe una llamada.  

  • ¿Antonio?
  • ¡Sofía! ¿Dónde estás? ya casi es la hora del abordaje.
  • Discúlpame, pero soy una cobarde. Eres un hombre muy bueno y no te mereces esto.
  • ¿Cómo así? ¿qué pasó?
  • La vida es para tomar riesgos, para vivirla intensamente, pero llegué a la conclusión de que no estoy enamorada. Lo siento. Lo mejor, es que sigamos con nuestras vidas por separado.  

Producción: Eugenio Zorrilla.

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