Antes de verme con Gabriel el lunes, decidí visitar a Pedro.

Volando Liviano

Por: Maria Ardila

Bogota, Colombia

(Tercera Parte)

Estuvimos en aquella casa campesina por algo más de una hora. Doña Rosa y sus hijos nos dieron de comer, y me dieron un trato VIP, gracias a Gabriel. Lo adoraban. El viejo tenía un don de gentes, innegable.

Pasadas las tres de la tarde, aterrizó en la improvisada pista, el sembradío de arroz, un avión un poco más grande que el de Gabriel.

El hombre que lo pilotaba, apagó el motor, descendió y vino hacia nosotros. << ¡Buenas tardes!, ¿Qué me le paso don Gabriel? >>, saludó el hombre.

<<Ay Leopoldo no sé!, este aparato ya está en las últimas, es muy viejo, estoy que lo vendo>> <<Yo creo que fue otra vez una mugre en la gasolina, o fallas en el carburador. También se me partió un eje de la llanta>>, explicó, el accidentado piloto.

<< Si veo, nos va a tocar sacar a este “joven”, en remolque. Quién sabe cuándo>>, prosiguió Leopoldo.

Nos despedimos de Doña Rosa y su familia, con un apretado abrazo y nos subimos al avión que vino en nuestro rescate.

Despegamos, miré por la ventanilla, y abajo los niños campesinos agitaban los brazos con emoción. Tardamos en llegar cuarenta y cinco minutos.

Una vez en el club, Gabriel me agradeció, me felicitó nuevamente por mi “experticia” como copiloto y se ofreció a llevarme.

<< Tengo mi automóvil acá, parqueado>>, le dije, agradeciéndole.

No tenía ni cinco de ánimo de indagar en ese momento, sobre el incidente que me llevó a ese lugar, por lo tanto me despedí y programé una cita con Gabriel para el lunes siguiente.

Me fui a descansar a mi casa, sin parar de pensar en la incógnita que tenía por resolver. Me documenté más sobre el hecho acontecido y encontré unas demandas interpuestas por Pedro San Miguel, el trabajador que había conocido en la cafetería el día anterior; el encargado del mantenimiento de los aviones.

El motivo de las demandas era la exigencia al Aero Club, de un retroactivo por la demora con su pensión. Según los documentos, el hombre había debido pensionarse hacía cuatro años.

<<Interesante>>, pensé. << ¿Será que por su enfado, habría querido perjudicar a la empresa?>>, <<Habrá tenido algo que ver con el accidente? Después de todo, él era el único que tocaba esos aviones>>, empecé a especular.

Antes de verme con Gabriel el lunes, decidí visitar a Pedro. Había escuchado que estaría trabajando en el Club hasta las siete de la noche de ese domingo.

Eran las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde, y llegué en menos de una hora. En la portería, pedí que me dejaran ingresar con la excusa que había olvidado mi agenda el día anterior.

Por supuesto no me dejaron por no tener cita ni autorización de nadie, y porque era domingo.

Decidí esperar hasta las siete, a que saliera Pedro de su turno. La espera no se me hizo tan larga.  Eran las siete y diez de la noche, cuando Pedro apareció por la puerta de Aero Cóndor y lo abordé.

<< Buenas Noches, Pedro, ¿se acuerda de mí? Ayer, la copiloto de Gabriel Coppec>>

<<Claro señorita, ¿en qué le puedo ayudar?>>

No tenía tiempo que perder y le pregunté sin preámbulos, sobre las demandas que había hecho contra Aero Cóndor.

<< Pedro, me gustaría saber qué sucedió hace dos semanas con el avión de Isaac Suárez. Es importante resolver esto. Para empezar, tengo entendido que a usted no lo han querido pensionar>>, proseguí.

El hombre se puso muy nervioso.

<<Mire señorita, estoy muy cansado, si quiere nos encontramos mañana después de mi turno y hablamos>> respondió, tajante. Rápidamente el hombre caminó hacia la carretera principal, tomó un bus de servicio público y desapareció de mi vista.

<<aggh!>> Dije en voz alta. No había otra opción que esperar hasta el otro día, a reunirme con Gabriel y con Pedro.

A la mañana siguiente, me dirigí hasta el punto de encuentro con Coppec. Una tradicional cafetería de la ciudad. Cuando llegué, vi al hombre leyendo en una mesa. Me vio y se paró a saludarme, ofreciéndome su mano, que estreché.

<< ¡Buenos días!, Cómo está la copiloto?>> me preguntó

<<Viva, gracias a usted>>, sonreí.

Nos sentamos y empezamos a conversar.

<< Gabriel, ahora si, por favor cuénteme los detalles que sabe sobre el accidente de este joven>, le dije.

<<Isaac era el sobrino de uno de mis mejores amigos, Miguel Suarez. Todavía están investigando, pero en mi opinión, porque lo vi volar varias veces y cometer imprudencias, una de esas le cobró la vida. Es todo lo que sé>>, respondió cortante.

<< Ayer visité a Pedro. No sé si usted sabía, pero tiene demandado a Aero Cóndor, por una demora con su pensión de nada menos que cuatro años.>>, continué.

<< ¿De verdad? No sabía nada de eso>>, expresó el hombre.

<< Hoy me voy a reunir con él, cuando salga del club.>>, conté a Gabriel.

Nos despedimos porque tenía que salir volada al periódico, y durante el día estuve muy ansiosa por mi encuentro con el trabajador. Le prometí a mi jefe que esa misma noche le tendría noticias.

Cuando llegué a la portería del club pregunté al celador, uno diferente a la noche anterior, por Pedro.

<< Él no llegó a trabajar hoy. No sabemos qué le pasó>>, contestó.

<< ¿Qué es esto tan extraño?>> pensé. Agradecí y me fui.

Llamé a mi jefe y le conté lo sucedido.

<<María, nos enteramos que no existe ninguna demanda interpuesta por Pedro San Miguel a Aero Cóndor>>.

<< Es imposible!, si yo misma la leí>>, repliqué. Busqué nuevamente en internet y era cierto. Ya no había rastro alguno de las demandas.

<<Olvídate ya de ese caso. Ya no es noticia. Te asigné uno nuevo. Descansa y nos vemos mañana temprano en consejo de redacción>>, dijo, antes de colgar.

Por: Maria Ardila

Bogota, Colombia                        

Journalist , Eng-Spanish, Spanish- Eng, Translator

Graduated in Social Communication and Journalism with over 10 years of experience in leading groups of people. Expert in customer service, teaching, sales and marketing. Im very good with languages, (Native spanish) Professional English and Intermediate brazilian portuguese.

Produced by: Eugenio Zorrilla.

Todos los personajes son ficción. Cualquier semejanza con individuos reales, vivos o no, es mera coincidencia.  All characters are fictional. Any resemblance to real, existing or not, individuals is purely coincidental.

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